Noticias de Gate News, el 23 de marzo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, emitió un ultimátum de 48 horas a Irán, exigiendo la reapertura total del tránsito en el estrecho de Ormuz, de lo contrario, atacaría su infraestructura energética. Como resultado, los precios mundiales del petróleo experimentaron una fuerte volatilidad, con el Brent subiendo a 112,42 dólares y el WTI a 98,51 dólares, mientras las preocupaciones por una interrupción en el suministro en Oriente Medio continúan intensificándose.
Irán respondió rápidamente, y el presidente de la Asamblea, Mohammad Bagher Ghalibaf, afirmó que, si su red eléctrica fuera atacada, las instalaciones energéticas y de agua en la región del Golfo serían “objetivos legítimos de ataque”. Actualmente, el estrecho de Ormuz sigue restringiendo la mayoría de los buques comerciales, y esta vía transporta aproximadamente el 20% del petróleo mundial, por lo que cualquier bloqueo podría amplificar el impacto en el suministro.
Las instituciones financieras han elevado aún más las expectativas del mercado. Goldman Sachs ha ajustado su precio objetivo a corto plazo para el Brent a 110 dólares y advierte que, si el flujo a través del estrecho se mantiene en niveles bajos durante las próximas semanas, los precios del petróleo podrían acercarse o incluso superar los 147 dólares, máximo histórico de 2008. Al mismo tiempo, Fatih Birol, director de la Agencia Internacional de Energía, señaló que la gravedad de esta crisis podría superar la suma de todos los choques petroleros históricos.
La estructura del mercado energético también muestra una diferenciación cada vez más marcada. Actualmente, la diferencia de precio entre el Brent y el WTI se ha ampliado a más de 14 dólares, alcanzando máximos de varios años, reflejando que el crudo transportado por mar es más sensible a los riesgos geopolíticos. La analista de Energy Aspects, Amrita Sen, afirmó que la oferta interna de EE. UU. y sus reservas estratégicas le brindan una mayor capacidad de amortiguación, mientras que otras regiones enfrentan impactos más directos.
Además, EE. UU. ha unido esfuerzos con varios países para liberar 400 millones de barriles de reservas estratégicas con el fin de estabilizar el mercado, aunque la presión inflacionaria en la demanda sigue acumulándose. Los precios de la gasolina y el gas natural también están en alza, lo que agrava aún más la incertidumbre económica global.
En un contexto de conflictos geopolíticos y tensión en el suministro energético, la evolución de los precios del petróleo se está convirtiendo en una variable clave que influye en las expectativas de inflación, la asignación de activos y la volatilidad de los mercados mundiales. (CNBC)
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