El Bitcoin (BTC) navega actualmente en torno a US$ 96.82 mil, marcando una recuperación del 1,90% en las últimas 24 horas, pero permanece atrapado en un patrón de consolidación que ya supera los dos meses. La trayectoria reciente del activo revela un mercado estratificado entre diferentes perspectivas: mientras la sesión de Washington sigue marcada por deliberaciones sobre políticas aduaneras que pueden reconfigurar el apetito por activos de riesgo, los operadores esperan señales más robustas del banco central estadounidense para dirigir capital de forma más contundente.
Contexto macroeconómico: tipos de interés congelados y desempleo resiliente
La postura dovish de la Reserva Federal sigue siendo el telón de fondo para entender la apatía relativa en el mercado de criptoactivos. Aunque los datos de desempleo divulgados recientemente han sorprendido a la baja, sugiriendo fortaleza en la demanda de trabajo, esa fuerza no fue capaz de persuadir al banco central a retomar recortes de tipos antes de finales de enero. La mantención de la tasa básica en los niveles actuales funciona como un impedimento para monedas sin rendimiento intrínseco, reduciendo el diferencial de atracción del Bitcoin frente a alternativas tradicionales.
Esa paralización monetaria explica parcialmente por qué grandes gestores de fondos prefieren mantener capital en caja. Sin un catalizador de liquidez explícito emanando de Washington, la narrativa de “no hay por qué comprar ahora” se ha vuelto predominante en las mesas de negociación de derivados.
Zona de inercia técnica: cuando el ruido supera la señal
Los pares BTC/USD continúan oscilando en un rango estrecho, marcado por los niveles de soporte en US$ 88 mil y resistencia en US$ 92 mil. Los traders a corto plazo reconocen esa dinámica como un entorno hostil a movimientos direccionales, con oscilaciones del 5% siendo insuficientes para generar rentabilidad tras costos operativos.
La media móvil de 200 periodos persiste como zona de indecisión en marcos temporales menores, mientras que la nube de Ichimoku señala compresión. Los especialistas técnicos apuntan que esa compresión prolongada históricamente precede movimientos explosivos, aunque la dirección de la ruptura permanece en abierto. Una ruptura decisiva por encima de US$ 92 mil con volumen significativo podría desencadenar rupturas de otros niveles, mientras que una caída por debajo de US$ 88 mil podría exponer soportes no revisitados desde el cierre de 2025.
El fenómeno silencioso en las carteras antiguas: distribución masiva de LTH
Mientras el precio lateral prevalecía, ocurría un movimiento tectónico en la estructura de suministro del Bitcoin. Los poseedores a largo plazo (LTH) iniciaron en 2025 un proceso de distribución sin precedentes, liberando aproximadamente US$ 300 mil millones en Bitcoin de vuelta al mercado. El período más intenso de esa dinámica ocurrió entre mediados de noviembre y mediados de diciembre, marcando el mayor volumen de descarga de monedas antiguas en más de cinco años.
Ese flujo de salida de direcciones dormidas no surgió gradualmente, sino en ondas agudas, con el suministro de LTH cayendo de 15,4 millones a 13,5 millones de BTC. El pico mensual de distribución alcanzó la marca histórica de 1,14 millones de BTC en noviembre, indicando que no se trataba de una simple realización de beneficios, sino de una capitulación estructural.
Lecciones históricas: cuando el agotamiento de vendedores precede recuperaciones
La historia del Bitcoin ofrece paralelos ilustrativos. En 2018, el suministro de LTHs cayó antes de que el precio alcanzara el fondo en US$ 3,5 mil, sirviendo como base para el rally subsecuente que llevó el activo a US$ 11 mil. En el ciclo 2020-2021, la distribución de monedas antiguas coexistió con expansión de precios hasta US$ 61 mil, demostrando que descarga y subida pueden ocurrir simultáneamente.
El movimiento de 2025, sin embargo, fue más abrupto y concentrado. La interrupción de esa distribución en diciembre, con el suministro de LTH estabilizándose en 13,6 millones de BTC, sugiere que la fase de agotamiento puede estar próxima a su cierre.
El indicador LTH/STH como faro para el próximo ciclo
La proporción entre suministro a largo y corto plazo (LTH/STH) ofrece una métrica complementaria para validar esa hipótesis de transición. En diciembre, ese índice cayó a -0,53, un nivel que históricamente precede la formación de bases sólidas en semanas subsecuentes.
Siempre que esa proporción alcanza valores iguales o inferiores a -0,5, el Bitcoin tiende a comprimir volatilidad antes de una expansión de momentum. La estabilización actual del suministro sugiere que nuevos compradores están absorbiendo el inventario descargado en el trimestre anterior, creando un equilibrio fundamental para absorber futuras presiones externas, ya sean provenientes de decisiones tarifarias o de deliberaciones monetarias.
Convergencia de factores: expectativa por claridad institucional
El cuadro actual presenta una convergencia entre deseo técnico (compresión que precede movimiento), comportamiento a largo plazo (agotamiento de vendedores), y dinámica macro (pausa monetaria). La ausencia de un factor detonador explícito mantiene al Bitcoin en limbo, pero la secuencia de eventos en las próximas semanas—desde deliberaciones sobre tarifas hasta reuniones de la Reserva Federal—puede proporcionar el catalizador necesario para romper esa inercia.
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Bitcoin encuentra soporte técnico en medio del estancamiento político y espera por catalizador monetario
El Bitcoin (BTC) navega actualmente en torno a US$ 96.82 mil, marcando una recuperación del 1,90% en las últimas 24 horas, pero permanece atrapado en un patrón de consolidación que ya supera los dos meses. La trayectoria reciente del activo revela un mercado estratificado entre diferentes perspectivas: mientras la sesión de Washington sigue marcada por deliberaciones sobre políticas aduaneras que pueden reconfigurar el apetito por activos de riesgo, los operadores esperan señales más robustas del banco central estadounidense para dirigir capital de forma más contundente.
Contexto macroeconómico: tipos de interés congelados y desempleo resiliente
La postura dovish de la Reserva Federal sigue siendo el telón de fondo para entender la apatía relativa en el mercado de criptoactivos. Aunque los datos de desempleo divulgados recientemente han sorprendido a la baja, sugiriendo fortaleza en la demanda de trabajo, esa fuerza no fue capaz de persuadir al banco central a retomar recortes de tipos antes de finales de enero. La mantención de la tasa básica en los niveles actuales funciona como un impedimento para monedas sin rendimiento intrínseco, reduciendo el diferencial de atracción del Bitcoin frente a alternativas tradicionales.
Esa paralización monetaria explica parcialmente por qué grandes gestores de fondos prefieren mantener capital en caja. Sin un catalizador de liquidez explícito emanando de Washington, la narrativa de “no hay por qué comprar ahora” se ha vuelto predominante en las mesas de negociación de derivados.
Zona de inercia técnica: cuando el ruido supera la señal
Los pares BTC/USD continúan oscilando en un rango estrecho, marcado por los niveles de soporte en US$ 88 mil y resistencia en US$ 92 mil. Los traders a corto plazo reconocen esa dinámica como un entorno hostil a movimientos direccionales, con oscilaciones del 5% siendo insuficientes para generar rentabilidad tras costos operativos.
La media móvil de 200 periodos persiste como zona de indecisión en marcos temporales menores, mientras que la nube de Ichimoku señala compresión. Los especialistas técnicos apuntan que esa compresión prolongada históricamente precede movimientos explosivos, aunque la dirección de la ruptura permanece en abierto. Una ruptura decisiva por encima de US$ 92 mil con volumen significativo podría desencadenar rupturas de otros niveles, mientras que una caída por debajo de US$ 88 mil podría exponer soportes no revisitados desde el cierre de 2025.
El fenómeno silencioso en las carteras antiguas: distribución masiva de LTH
Mientras el precio lateral prevalecía, ocurría un movimiento tectónico en la estructura de suministro del Bitcoin. Los poseedores a largo plazo (LTH) iniciaron en 2025 un proceso de distribución sin precedentes, liberando aproximadamente US$ 300 mil millones en Bitcoin de vuelta al mercado. El período más intenso de esa dinámica ocurrió entre mediados de noviembre y mediados de diciembre, marcando el mayor volumen de descarga de monedas antiguas en más de cinco años.
Ese flujo de salida de direcciones dormidas no surgió gradualmente, sino en ondas agudas, con el suministro de LTH cayendo de 15,4 millones a 13,5 millones de BTC. El pico mensual de distribución alcanzó la marca histórica de 1,14 millones de BTC en noviembre, indicando que no se trataba de una simple realización de beneficios, sino de una capitulación estructural.
Lecciones históricas: cuando el agotamiento de vendedores precede recuperaciones
La historia del Bitcoin ofrece paralelos ilustrativos. En 2018, el suministro de LTHs cayó antes de que el precio alcanzara el fondo en US$ 3,5 mil, sirviendo como base para el rally subsecuente que llevó el activo a US$ 11 mil. En el ciclo 2020-2021, la distribución de monedas antiguas coexistió con expansión de precios hasta US$ 61 mil, demostrando que descarga y subida pueden ocurrir simultáneamente.
El movimiento de 2025, sin embargo, fue más abrupto y concentrado. La interrupción de esa distribución en diciembre, con el suministro de LTH estabilizándose en 13,6 millones de BTC, sugiere que la fase de agotamiento puede estar próxima a su cierre.
El indicador LTH/STH como faro para el próximo ciclo
La proporción entre suministro a largo y corto plazo (LTH/STH) ofrece una métrica complementaria para validar esa hipótesis de transición. En diciembre, ese índice cayó a -0,53, un nivel que históricamente precede la formación de bases sólidas en semanas subsecuentes.
Siempre que esa proporción alcanza valores iguales o inferiores a -0,5, el Bitcoin tiende a comprimir volatilidad antes de una expansión de momentum. La estabilización actual del suministro sugiere que nuevos compradores están absorbiendo el inventario descargado en el trimestre anterior, creando un equilibrio fundamental para absorber futuras presiones externas, ya sean provenientes de decisiones tarifarias o de deliberaciones monetarias.
Convergencia de factores: expectativa por claridad institucional
El cuadro actual presenta una convergencia entre deseo técnico (compresión que precede movimiento), comportamiento a largo plazo (agotamiento de vendedores), y dinámica macro (pausa monetaria). La ausencia de un factor detonador explícito mantiene al Bitcoin en limbo, pero la secuencia de eventos en las próximas semanas—desde deliberaciones sobre tarifas hasta reuniones de la Reserva Federal—puede proporcionar el catalizador necesario para romper esa inercia.