Los metales preciosos rebotan tras la caída, la situación geopolítica provoca una ola de refugio, pero el petróleo crudo se encuentra en un estado de «superposición cuántica»
La geopolítica de repente se intensifica, y el mercado muestra un fuerte sentimiento de refugio. En la jornada de negociación del 5 de enero, los metales preciosos tuvieron un rendimiento destacado: el oro subió casi un 2%, estabilizándose por encima de los 4400 dólares por onza, y la plata experimentó un aumento sorprendente de más del 4%, alcanzando los 76 dólares por onza. En comparación, el rendimiento del petróleo crudo fue más incierto, con el WTI cayendo ligeramente un 0.09% cerca de 57.27 dólares por barril, y el Brent subiendo moderadamente un 0.05% hasta 60.82 dólares por barril. Este escenario de “una subida y una bajada” refleja precisamente la incertidumbre actual del mercado respecto a la tendencia futura.
Punto de inflexión: la demanda de refugio provocada por la situación en Venezuela
El 3 de enero, las fuerzas militares estadounidenses en el extranjero llevaron a cabo una operación militar en Venezuela, arrestando al líder venezolano Maduro. Este evento inesperado despertó instantáneamente la conciencia de riesgo de los inversores globales. Los fondos de refugio huyeron hacia activos tradicionales de protección, haciendo que el oro y la plata se convirtieran en los grandes ganadores de esta tendencia. Según análisis recientes, se espera que la dinámica de entrada de fondos de refugio a corto plazo continúe impulsando los precios de los metales preciosos.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que el índice de materias primas de Bloomberg (BCOM) realizará un reequilibrio de ponderaciones anual del 8 al 14 de enero, lo que podría generar perturbaciones en los precios del oro y la plata debido a ventas pasivas.
El “futuro múltiple” del movimiento del oro
Las perspectivas del oro muestran una clara divergencia entre los analistas, entrando en un estado de “superposición cuántica”: existe la posibilidad de una caída, pero también de una subida.
Peter Taylor, responsable de estrategia de materias primas en Macquarie Group, opina que el precio del oro se está alejando cada vez más de los fundamentos y está siendo dominado por el sentimiento de inversión, lo que hace que su comportamiento sea cada vez más impredecible. Su pronóstico es conservador: para finales de 2026, el oro volverá a situarse en 4200 dólares por onza, sugiriendo una pequeña corrección en el futuro.
Por otro lado, Nicky Shiels, analista de MKS Pamp, una compañía suiza de metales preciosos, adopta una postura opuesta. Destaca que actualmente estamos en las primeras etapas de un ciclo de depreciación monetaria, y prevé que para finales de 2026, el oro pueda subir a 5400 dólares por onza, lo que implica un potencial de aumento superior al 20%.
Petróleo crudo: escenarios múltiples bajo la variable Venezuela
Venezuela posee las reservas de petróleo comprobadas más abundantes del mundo, pero su producción diaria es inferior a 1 millón de barriles, representando solo alrededor del 1% de la producción global. Esta situación de “riqueza sin poder” genera una gran incertidumbre sobre la dirección de las políticas futuras y su impacto en el mercado petrolero.
Goldman Sachs ha presentado dos escenarios basados en diferentes contextos políticos:
Escenario optimista: si el nuevo gobierno recibe apoyo de EE. UU. y obtiene exenciones completas de sanciones, podría importar diluyentes, reparar pozos y reactivar equipos de mejora, aumentando su producción diaria en 400,000 barriles para finales de 2026. En este escenario, el precio promedio anual del Brent podría caer a 54 dólares por barril.
Escenario pesimista: si el entorno político se vuelve más caótico debido a intentos de Maduro de mantener el control, o si las limitaciones de almacenamiento provocan interrupciones en la producción, la producción podría disminuir en 400,000 barriles por día en ese período, elevando el precio promedio anual del Brent a 58 dólares por barril.
Con la información actual, Goldman Sachs mantiene sus previsiones de precios objetivo para 2026 en 56 dólares por barril para el Brent y 52 dólares por barril para el WTI. Al mismo tiempo, la Agencia Internacional de Energía (AIE) advierte que en 2026, el suministro mundial de petróleo podría experimentar un exceso récord.
Estos análisis muestran que el evento en Venezuela proporciona una lógica clara para un alza en los metales preciosos, pero su impacto en los precios del petróleo está condicionado por múltiples variables políticas, dificultando una predicción de dirección a corto plazo.
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Los metales preciosos rebotan tras la caída, la situación geopolítica provoca una ola de refugio, pero el petróleo crudo se encuentra en un estado de «superposición cuántica»
La geopolítica de repente se intensifica, y el mercado muestra un fuerte sentimiento de refugio. En la jornada de negociación del 5 de enero, los metales preciosos tuvieron un rendimiento destacado: el oro subió casi un 2%, estabilizándose por encima de los 4400 dólares por onza, y la plata experimentó un aumento sorprendente de más del 4%, alcanzando los 76 dólares por onza. En comparación, el rendimiento del petróleo crudo fue más incierto, con el WTI cayendo ligeramente un 0.09% cerca de 57.27 dólares por barril, y el Brent subiendo moderadamente un 0.05% hasta 60.82 dólares por barril. Este escenario de “una subida y una bajada” refleja precisamente la incertidumbre actual del mercado respecto a la tendencia futura.
Punto de inflexión: la demanda de refugio provocada por la situación en Venezuela
El 3 de enero, las fuerzas militares estadounidenses en el extranjero llevaron a cabo una operación militar en Venezuela, arrestando al líder venezolano Maduro. Este evento inesperado despertó instantáneamente la conciencia de riesgo de los inversores globales. Los fondos de refugio huyeron hacia activos tradicionales de protección, haciendo que el oro y la plata se convirtieran en los grandes ganadores de esta tendencia. Según análisis recientes, se espera que la dinámica de entrada de fondos de refugio a corto plazo continúe impulsando los precios de los metales preciosos.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que el índice de materias primas de Bloomberg (BCOM) realizará un reequilibrio de ponderaciones anual del 8 al 14 de enero, lo que podría generar perturbaciones en los precios del oro y la plata debido a ventas pasivas.
El “futuro múltiple” del movimiento del oro
Las perspectivas del oro muestran una clara divergencia entre los analistas, entrando en un estado de “superposición cuántica”: existe la posibilidad de una caída, pero también de una subida.
Peter Taylor, responsable de estrategia de materias primas en Macquarie Group, opina que el precio del oro se está alejando cada vez más de los fundamentos y está siendo dominado por el sentimiento de inversión, lo que hace que su comportamiento sea cada vez más impredecible. Su pronóstico es conservador: para finales de 2026, el oro volverá a situarse en 4200 dólares por onza, sugiriendo una pequeña corrección en el futuro.
Por otro lado, Nicky Shiels, analista de MKS Pamp, una compañía suiza de metales preciosos, adopta una postura opuesta. Destaca que actualmente estamos en las primeras etapas de un ciclo de depreciación monetaria, y prevé que para finales de 2026, el oro pueda subir a 5400 dólares por onza, lo que implica un potencial de aumento superior al 20%.
Petróleo crudo: escenarios múltiples bajo la variable Venezuela
Venezuela posee las reservas de petróleo comprobadas más abundantes del mundo, pero su producción diaria es inferior a 1 millón de barriles, representando solo alrededor del 1% de la producción global. Esta situación de “riqueza sin poder” genera una gran incertidumbre sobre la dirección de las políticas futuras y su impacto en el mercado petrolero.
Goldman Sachs ha presentado dos escenarios basados en diferentes contextos políticos:
Escenario optimista: si el nuevo gobierno recibe apoyo de EE. UU. y obtiene exenciones completas de sanciones, podría importar diluyentes, reparar pozos y reactivar equipos de mejora, aumentando su producción diaria en 400,000 barriles para finales de 2026. En este escenario, el precio promedio anual del Brent podría caer a 54 dólares por barril.
Escenario pesimista: si el entorno político se vuelve más caótico debido a intentos de Maduro de mantener el control, o si las limitaciones de almacenamiento provocan interrupciones en la producción, la producción podría disminuir en 400,000 barriles por día en ese período, elevando el precio promedio anual del Brent a 58 dólares por barril.
Con la información actual, Goldman Sachs mantiene sus previsiones de precios objetivo para 2026 en 56 dólares por barril para el Brent y 52 dólares por barril para el WTI. Al mismo tiempo, la Agencia Internacional de Energía (AIE) advierte que en 2026, el suministro mundial de petróleo podría experimentar un exceso récord.
Estos análisis muestran que el evento en Venezuela proporciona una lógica clara para un alza en los metales preciosos, pero su impacto en los precios del petróleo está condicionado por múltiples variables políticas, dificultando una predicción de dirección a corto plazo.