La expansión acelerada de los centros de datos dedicados a inteligencia artificial ha creado una urgencia sin precedentes en el sector tecnológico: asegurar fuentes de energía estables, limpias y masivas. Meta, Google y Microsoft comparten un mismo reto: la demanda de computación para IA crece exponencialmente, presionando las redes eléctricas tradicionales y comprometiendo los objetivos de sostenibilidad corporativa. Ante este escenario, la energía nuclear emerge como una solución estratégica capaz de proporcionar un suministro constante con mínimas emisiones de carbono.
Meta cierra acuerdos nucleares sin precedentes
Meta acaba de anunciar un portafolio de contratos de energía nuclear de magnitud histórica que posicionan a la compañía como uno de los mayores compradores corporativos de este tipo de energía en Estados Unidos. El viernes se confirmaron compromisos de compra de energía a 20 años de plazo con tres instalaciones nucleares operadas por Vistra en Ohio y Pennsylvania, cuyo aporte combinado superará los 6 gigavatios de electricidad. Esta capacidad equivale a abastecer completamente a una metrópolis de aproximadamente 5 millones de habitantes.
Las plantas Perry y Davis-Besse en Ohio, junto con la instalación Beaver Valley en Pennsylvania, formarán el núcleo del suministro energético de Meta en los próximos dos décadas. Paralelamente, la compañía colaborará con los desarrolladores nucleares innovadores Oklo y TerraPower —esta última con respaldo de Bill Gates— para construir reactores de nueva generación de menor envergadura, cuya entrada en operación se proyecta para finales de esta década y que sumará cientos de megavatios adicionales al portafolio.
Validación del mercado y contexto estratégico
La reacción de los mercados fue inmediata: las acciones de Oklo y Vistra se apreciaron más del 13% el viernes. Este movimiento refleja la confianza del sector en la viabilidad de esta estrategia energética. La decisión de Meta representa la culminación de una trayectoria de compromisos nucleares corporativos: previamente, la compañía había cerrado un acuerdo con Constellation Energy que revitalizó el Clinton Clean Energy Center en Illinois, manteniéndolo operativo al proveerle un comprador de largo plazo garantizado.
Según Joel Kaplan, Director de Asuntos Globales de Meta, el conjunto de estos acuerdos convertirá a la compañía en “uno de los compradores corporativos más significativos de energía nuclear en la historia estadounidense”. Urvi Parekh, Directora de Energía Global, añadió que “invertir en energía nuclear nos permite acceder a electricidad limpia y confiable fundamental para nuestras iniciativas de IA y para consolidar el liderazgo estadounidense en innovación energética”.
La energía nuclear como catalizador de la IA
La apuesta de Meta refleja una realidad más amplia: la era de la inteligencia artificial artificial requiere infraestructuras energéticas de una escala y confiabilidad que los sistemas convencionales luchan por satisfacer. Aunque los reactores nucleares demandan inversiones cuantiosas y periodos prolongados de desarrollo, su capacidad para generar electricidad sin intermitencias resulta insustituible en el horizonte de expansión acelerada de la computación para IA. Esta tendencia no es exclusiva de Meta; sus competidoras tecnológicas están explorando caminos similares, conformando un nuevo paradigma donde la energía nuclear deja de ser marginal para convertirse en piedra angular de la infraestructura tecnológica global.
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Meta refuerza su apuesta por la energía nuclear para alimentar infraestructura de IA
El desafío energético de las grandes tecnológicas
La expansión acelerada de los centros de datos dedicados a inteligencia artificial ha creado una urgencia sin precedentes en el sector tecnológico: asegurar fuentes de energía estables, limpias y masivas. Meta, Google y Microsoft comparten un mismo reto: la demanda de computación para IA crece exponencialmente, presionando las redes eléctricas tradicionales y comprometiendo los objetivos de sostenibilidad corporativa. Ante este escenario, la energía nuclear emerge como una solución estratégica capaz de proporcionar un suministro constante con mínimas emisiones de carbono.
Meta cierra acuerdos nucleares sin precedentes
Meta acaba de anunciar un portafolio de contratos de energía nuclear de magnitud histórica que posicionan a la compañía como uno de los mayores compradores corporativos de este tipo de energía en Estados Unidos. El viernes se confirmaron compromisos de compra de energía a 20 años de plazo con tres instalaciones nucleares operadas por Vistra en Ohio y Pennsylvania, cuyo aporte combinado superará los 6 gigavatios de electricidad. Esta capacidad equivale a abastecer completamente a una metrópolis de aproximadamente 5 millones de habitantes.
Las plantas Perry y Davis-Besse en Ohio, junto con la instalación Beaver Valley en Pennsylvania, formarán el núcleo del suministro energético de Meta en los próximos dos décadas. Paralelamente, la compañía colaborará con los desarrolladores nucleares innovadores Oklo y TerraPower —esta última con respaldo de Bill Gates— para construir reactores de nueva generación de menor envergadura, cuya entrada en operación se proyecta para finales de esta década y que sumará cientos de megavatios adicionales al portafolio.
Validación del mercado y contexto estratégico
La reacción de los mercados fue inmediata: las acciones de Oklo y Vistra se apreciaron más del 13% el viernes. Este movimiento refleja la confianza del sector en la viabilidad de esta estrategia energética. La decisión de Meta representa la culminación de una trayectoria de compromisos nucleares corporativos: previamente, la compañía había cerrado un acuerdo con Constellation Energy que revitalizó el Clinton Clean Energy Center en Illinois, manteniéndolo operativo al proveerle un comprador de largo plazo garantizado.
Según Joel Kaplan, Director de Asuntos Globales de Meta, el conjunto de estos acuerdos convertirá a la compañía en “uno de los compradores corporativos más significativos de energía nuclear en la historia estadounidense”. Urvi Parekh, Directora de Energía Global, añadió que “invertir en energía nuclear nos permite acceder a electricidad limpia y confiable fundamental para nuestras iniciativas de IA y para consolidar el liderazgo estadounidense en innovación energética”.
La energía nuclear como catalizador de la IA
La apuesta de Meta refleja una realidad más amplia: la era de la inteligencia artificial artificial requiere infraestructuras energéticas de una escala y confiabilidad que los sistemas convencionales luchan por satisfacer. Aunque los reactores nucleares demandan inversiones cuantiosas y periodos prolongados de desarrollo, su capacidad para generar electricidad sin intermitencias resulta insustituible en el horizonte de expansión acelerada de la computación para IA. Esta tendencia no es exclusiva de Meta; sus competidoras tecnológicas están explorando caminos similares, conformando un nuevo paradigma donde la energía nuclear deja de ser marginal para convertirse en piedra angular de la infraestructura tecnológica global.