La moneda japonesa enfrenta una presión de venta renovada a medida que la incertidumbre política se combina con vientos en contra estructurales en la economía. El JPY cayó un 0,5% para situarse en 158,91 frente al dólar estadounidense, marcando su rendimiento más débil desde julio de 2024, según analistas de mercado de ING.
La incertidumbre política amplifica la presión de venta
La debilidad se aceleró tras la especulación de que la Primera Ministra japonesa Sanae Takaichi podría iniciar unas elecciones anticipadas. Este desarrollo político reavivó los flujos de venta que empujaron al yen más allá del mínimo de enero de 158,87, generando nuevas preocupaciones sobre una posible intervención del gobierno en los mercados de divisas.
Vientos en contra estructurales por diferencial de rendimiento
Más allá del ruido político, problemas estructurales más profundos siguen socavando la fortaleza del yen. La persistente y creciente brecha de rendimiento entre EE. UU. y Japón sigue siendo un factor clave de salida de capitales. Combinado con tasas de interés reales negativas en Japón, estos factores crean una presión sostenida a la depreciación de la moneda.
Próximos niveles de resistencia y vigilancia de intervención
Los participantes del mercado están monitoreando de cerca el umbral de 160 USD/JPY como un posible nivel de ruptura. Episodios pasados de volatilidad aguda en la moneda han llevado a funcionarios japoneses a señalar su disposición a intervenir, manteniendo el riesgo de intervención como una preocupación notable para los operadores en los mercados de divisas. La combinación de incertidumbre política interna y flujos de capital impulsados por el rendimiento sugiere que la presión continuará en el corto plazo.
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El yen alcanza mínimos de julio de 2024 por especulaciones electorales, las diferencias en los rendimientos siguen presionando
La moneda japonesa enfrenta una presión de venta renovada a medida que la incertidumbre política se combina con vientos en contra estructurales en la economía. El JPY cayó un 0,5% para situarse en 158,91 frente al dólar estadounidense, marcando su rendimiento más débil desde julio de 2024, según analistas de mercado de ING.
La incertidumbre política amplifica la presión de venta
La debilidad se aceleró tras la especulación de que la Primera Ministra japonesa Sanae Takaichi podría iniciar unas elecciones anticipadas. Este desarrollo político reavivó los flujos de venta que empujaron al yen más allá del mínimo de enero de 158,87, generando nuevas preocupaciones sobre una posible intervención del gobierno en los mercados de divisas.
Vientos en contra estructurales por diferencial de rendimiento
Más allá del ruido político, problemas estructurales más profundos siguen socavando la fortaleza del yen. La persistente y creciente brecha de rendimiento entre EE. UU. y Japón sigue siendo un factor clave de salida de capitales. Combinado con tasas de interés reales negativas en Japón, estos factores crean una presión sostenida a la depreciación de la moneda.
Próximos niveles de resistencia y vigilancia de intervención
Los participantes del mercado están monitoreando de cerca el umbral de 160 USD/JPY como un posible nivel de ruptura. Episodios pasados de volatilidad aguda en la moneda han llevado a funcionarios japoneses a señalar su disposición a intervenir, manteniendo el riesgo de intervención como una preocupación notable para los operadores en los mercados de divisas. La combinación de incertidumbre política interna y flujos de capital impulsados por el rendimiento sugiere que la presión continuará en el corto plazo.