Tradicionalmente, en el comercio internacional, la frontera era una línea geográfica y una aduana. Pero el 12 de enero, la Cámara de Representantes de EE. UU. aprobó oficialmente la Ley de Seguridad de Acceso Remoto(RASA), que cambia las reglas del juego—las fronteras de la tecnología global están siendo redefinidas.
Esto no es solo una modificación de los textos. Representa una transformación completa del concepto de «control de exportaciones»: de gestionar bienes físicos, a gestionar comportamientos digitales. En pocas palabras, estamos siendo testigos del proceso en el que la «soberanía tecnológica» pasa de lo virtual a lo tangible.
**Las vulnerabilidades en la nube han sido cerradas**
La clave de RASA radica en que redefine qué se entiende por «exportación». En estos años, EE. UU. ha restringido la exportación de chips AI, pero las entidades extranjeras encontraban maneras—rentando directamente la potencia de GPU de proveedores estadounidenses, mediante llamadas remotas en la nube. Legalmente, esto solía ser una zona gris, considerado como «consumo de servicios» en lugar de «transferencia de hardware».
Con la aprobación de RASA, esa brecha se cerró por completo. De ahora en adelante, cualquier entidad hostil que intente alquilar o acceder remotamente a recursos de computación de alto rendimiento en EE. UU. será ilegal. En otras palabras, el alcance del control de exportaciones se extiende desde los chips en contenedores hasta las señales y solicitudes de cálculo transfronterizas.
**Las señales también se convierten en bienes de exportación**
¿Y qué implica este cambio? La soberanía tecnológica ya no es solo un concepto. Cuando una línea de código, una llamada API o un acceso en la nube pueden ser objeto de control, toda la lógica de la geopolítica tecnológica se reescribe. EE. UU. está usando la ley para convertir también el espacio digital en un territorio con fronteras físicas.
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Layer2Observer
· hace7h
嗯这RASA确实堵的有点狠,但问题在于怎么enforce啊...云端调用的流量怎么精确判定所有权
Desde el nivel del código fuente, la llamada a la API en esencia es una solicitud HTTP, ¿realmente hay que monitorear cada conexión transfronteriza? Parece que la dificultad práctica es mucho mayor de lo que las palabras sugieren.
Lo interesante es que de esta manera, stablecoins y el cálculo descentralizado se convierten en una "arbitraje legal" — al menos mientras existan lagunas legales.
Pero hablando claro, las zonas grises tarde o temprano serán bloqueadas, y en lugar de esconderse, es mejor pensar en soluciones alternativas con anticipación.
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not_your_keys
· hace7h
¿Con un fallo en la nube así, hay que usar VPN para alquilar GPU? Qué risa
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pvt_key_collector
· hace7h
Vaya, ahora incluso la nube está involucrada, realmente no hay salida.
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DecentralizedElder
· hace7h
Vaya, ahora sí que no hay salida, ¿incluso la nube va a ser bloqueada? Estados Unidos cada vez se vuelve más extremo.
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MEVHunter_9000
· hace7h
Si hubiera sabido que esto pasaría, el negocio de alquiler de computación en la nube se enfriaría
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Estados Unidos ha metido la mano en la nube, ahora nadie puede escapar
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Espera, ¿esto significa que mis llamadas API también serán reguladas? Maldita sea
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Si la tarjeta de chip no funciona, entonces la nube también, esta operación es increíble
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La soberanía tecnológica suena impresionante, pero en realidad es una nueva barrera comercial en la era moderna
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Las zonas grises han desaparecido, la tecnología global se ha dividido en dos mundos
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¿Así que en el futuro, usar GPU de forma remota también dependerá de la actitud de Estados Unidos?
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Una vez que pase esta ley, ¿cuántas startups cerrarán?
Tradicionalmente, en el comercio internacional, la frontera era una línea geográfica y una aduana. Pero el 12 de enero, la Cámara de Representantes de EE. UU. aprobó oficialmente la Ley de Seguridad de Acceso Remoto(RASA), que cambia las reglas del juego—las fronteras de la tecnología global están siendo redefinidas.
Esto no es solo una modificación de los textos. Representa una transformación completa del concepto de «control de exportaciones»: de gestionar bienes físicos, a gestionar comportamientos digitales. En pocas palabras, estamos siendo testigos del proceso en el que la «soberanía tecnológica» pasa de lo virtual a lo tangible.
**Las vulnerabilidades en la nube han sido cerradas**
La clave de RASA radica en que redefine qué se entiende por «exportación». En estos años, EE. UU. ha restringido la exportación de chips AI, pero las entidades extranjeras encontraban maneras—rentando directamente la potencia de GPU de proveedores estadounidenses, mediante llamadas remotas en la nube. Legalmente, esto solía ser una zona gris, considerado como «consumo de servicios» en lugar de «transferencia de hardware».
Con la aprobación de RASA, esa brecha se cerró por completo. De ahora en adelante, cualquier entidad hostil que intente alquilar o acceder remotamente a recursos de computación de alto rendimiento en EE. UU. será ilegal. En otras palabras, el alcance del control de exportaciones se extiende desde los chips en contenedores hasta las señales y solicitudes de cálculo transfronterizas.
**Las señales también se convierten en bienes de exportación**
¿Y qué implica este cambio? La soberanía tecnológica ya no es solo un concepto. Cuando una línea de código, una llamada API o un acceso en la nube pueden ser objeto de control, toda la lógica de la geopolítica tecnológica se reescribe. EE. UU. está usando la ley para convertir también el espacio digital en un territorio con fronteras físicas.