Durante años, obtener un seguro de vida como persona VIH positiva parecía imposible. Las compañías de seguros trataban un diagnóstico de VIH como una sentencia de muerte financiera, rechazando automáticamente las solicitudes sin pensarlo dos veces. Pero las cosas han cambiado drásticamente. Con la terapia antirretroviral moderna (ART), las personas que viven con VIH ahora tienen expectativas de vida comparables a las de las que no tienen el virus. Un número creciente de aseguradoras finalmente está poniéndose al día con esta realidad médica, aunque el camino hacia la cobertura sigue estando lejos de ser sencillo.
Por qué las aseguradoras están empezando a decir “sí”
En los años 80, cuando el VIH apareció por primera vez, un diagnóstico de SIDA significaba aproximadamente un año de vida. Las aseguradoras evitaban completamente el riesgo. El panorama de tratamiento actual es irreconocible. “El VIH se entiende mucho mejor que cuando se descubrió por primera vez en los años 80”, explica Chris Abrams, un agente de seguros de vida con sede en California que se especializa en ayudar a clientes VIH positivos a obtener pólizas. Los medicamentos modernos pueden prevenir que el VIH progrese a SIDA en la mayoría de los casos.
Las compañías de seguros han notado esta transformación. Guardian Life recientemente abrió las puertas a solicitantes VIH positivos, y Abrams ha logrado colocar clientes VIH positivos con American National, John Hancock y Prudential. “Las personas sanas que viven con VIH ahora tienen acceso tanto a pólizas de vida entera como a pólizas de vida temporal”, según Mark H. Lewy, director médico de Guardian. El impulso es real— Abrams informa que la semana pasada aprobó a un cliente VIH positivo, incluso cuando COVID-19 ralentizó temporalmente algunos procesos de suscripción.
California también impulsa el cambio a través de la legislación. La nueva Ley de Igualdad en Seguros para VIH del estado prohíbe que las aseguradoras de vida nieguen cobertura únicamente por un resultado positivo en la prueba de VIH, una victoria legal importante.
Aquí está el truco: costos y reglas estrictas de elegibilidad
Las buenas noticias vienen con un gran asterisco. Si calificas, espera pagar mucho más que alguien sin VIH. Una póliza típica de seguro de vida temporal podría costar aproximadamente 10 veces más a un solicitante VIH positivo que a una persona sana, según Jeremy Hallett, CEO de Quotacy, una correduría de seguros de vida con sede en Minneapolis.
Las aseguradoras también establecen requisitos estrictos. Guardian Life requiere que los solicitantes tengan entre 20 y 60 años y demuestren al menos dos años de terapia antirretroviral constante. John Hancock es aún más exigente: cubre edades de 30 a 65 años con un mínimo de cinco años de tratamiento efectivo. Ambas compañías exigen atención continua de un especialista en VIH. Cualquier persona con antecedentes de abuso de sustancias, uso de drogas intravenosas, hepatitis o diagnóstico de SIDA enfrenta rechazo automático.
Incluso cumplir con todos estos criterios no garantiza la aprobación. Scott Schoettes, asesor y director del proyecto VIH de Lambda Legal, una organización sin fines de lucro que defiende los derechos de las personas con VIH, señala que algunos solicitantes han sido rechazados a pesar de cumplir con todos los requisitos. “Si a una persona le niegan la cobertura, debería poder exigir la razón de la denegación”, dice—aunque la transparencia no siempre está garantizada.
Cuando las pólizas estándar no funcionan: rutas alternativas
¿No puedes obtener una póliza de vida temporal o entera estándar? No estás solo, y existen opciones.
El seguro de vida grupal a través de tu empleador suele ser la vía más sencilla. La mayoría de las pólizas grupales patrocinadas por empleadores omiten el examen médico por completo, lo que las hace accesibles para personas con VIH. Hallett las llama “la mejor oportunidad para cualquiera con VIH” y recomienda aprovechar al máximo la cobertura grupal que ofrezca tu empleador—a menudo de una a tres veces tu salario anual.
El seguro de vida garantizado es otra opción de respaldo. Estas pólizas generalmente limitan la elegibilidad a personas de 45 años o más, y suelen tener un beneficio por fallecimiento (generalmente alrededor de $25,000 o menos). También hay un período de espera—los beneficios no se pagan durante los primeros dos años. Pero aquí está la solución: estas pólizas son “apilables”, lo que significa que puedes comprar varias de diferentes aseguradoras para ir acumulando gradualmente tu beneficio total por fallecimiento.
Lo que viene: innovaciones en el tratamiento y cambios legales
Dos desarrollos sugieren que podrían surgir más opciones para quienes buscan seguros con VIH. Primero, la FDA aprobó en enero un tratamiento mensual inyectable contra el VIH, que ofrece una alternativa real a las pastillas diarias de ART. Dado que las aseguradoras actualmente requieren años de adherencia comprobada a la medicación, una inyección mensual podría ayudar a más personas a calificar, facilitando la adherencia constante.
En segundo lugar, el cambio de política en California a partir de 2023 es importante—pero incompleto. El estado ahora prohíbe que las aseguradoras nieguen cobertura únicamente por el estado de VIH. Sin embargo, la ley no aborda la discriminación en los precios. Schoettes lo expresa claramente: “Aunque aplaudo la medida de ofrecer seguros de vida a las personas que viven con VIH, lo que realmente necesitamos es que llegue a un punto donde ya no sea discriminatorio en sus precios.”
La conversación avanza en la dirección correcta, pero la verdadera equidad en los seguros de vida para personas VIH positivas aún tiene mucho camino por recorrer.
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¿Eres VIH positivo y buscas un seguro de vida? Esto es lo que realmente es posible en 2024
Durante años, obtener un seguro de vida como persona VIH positiva parecía imposible. Las compañías de seguros trataban un diagnóstico de VIH como una sentencia de muerte financiera, rechazando automáticamente las solicitudes sin pensarlo dos veces. Pero las cosas han cambiado drásticamente. Con la terapia antirretroviral moderna (ART), las personas que viven con VIH ahora tienen expectativas de vida comparables a las de las que no tienen el virus. Un número creciente de aseguradoras finalmente está poniéndose al día con esta realidad médica, aunque el camino hacia la cobertura sigue estando lejos de ser sencillo.
Por qué las aseguradoras están empezando a decir “sí”
En los años 80, cuando el VIH apareció por primera vez, un diagnóstico de SIDA significaba aproximadamente un año de vida. Las aseguradoras evitaban completamente el riesgo. El panorama de tratamiento actual es irreconocible. “El VIH se entiende mucho mejor que cuando se descubrió por primera vez en los años 80”, explica Chris Abrams, un agente de seguros de vida con sede en California que se especializa en ayudar a clientes VIH positivos a obtener pólizas. Los medicamentos modernos pueden prevenir que el VIH progrese a SIDA en la mayoría de los casos.
Las compañías de seguros han notado esta transformación. Guardian Life recientemente abrió las puertas a solicitantes VIH positivos, y Abrams ha logrado colocar clientes VIH positivos con American National, John Hancock y Prudential. “Las personas sanas que viven con VIH ahora tienen acceso tanto a pólizas de vida entera como a pólizas de vida temporal”, según Mark H. Lewy, director médico de Guardian. El impulso es real— Abrams informa que la semana pasada aprobó a un cliente VIH positivo, incluso cuando COVID-19 ralentizó temporalmente algunos procesos de suscripción.
California también impulsa el cambio a través de la legislación. La nueva Ley de Igualdad en Seguros para VIH del estado prohíbe que las aseguradoras de vida nieguen cobertura únicamente por un resultado positivo en la prueba de VIH, una victoria legal importante.
Aquí está el truco: costos y reglas estrictas de elegibilidad
Las buenas noticias vienen con un gran asterisco. Si calificas, espera pagar mucho más que alguien sin VIH. Una póliza típica de seguro de vida temporal podría costar aproximadamente 10 veces más a un solicitante VIH positivo que a una persona sana, según Jeremy Hallett, CEO de Quotacy, una correduría de seguros de vida con sede en Minneapolis.
Las aseguradoras también establecen requisitos estrictos. Guardian Life requiere que los solicitantes tengan entre 20 y 60 años y demuestren al menos dos años de terapia antirretroviral constante. John Hancock es aún más exigente: cubre edades de 30 a 65 años con un mínimo de cinco años de tratamiento efectivo. Ambas compañías exigen atención continua de un especialista en VIH. Cualquier persona con antecedentes de abuso de sustancias, uso de drogas intravenosas, hepatitis o diagnóstico de SIDA enfrenta rechazo automático.
Incluso cumplir con todos estos criterios no garantiza la aprobación. Scott Schoettes, asesor y director del proyecto VIH de Lambda Legal, una organización sin fines de lucro que defiende los derechos de las personas con VIH, señala que algunos solicitantes han sido rechazados a pesar de cumplir con todos los requisitos. “Si a una persona le niegan la cobertura, debería poder exigir la razón de la denegación”, dice—aunque la transparencia no siempre está garantizada.
Cuando las pólizas estándar no funcionan: rutas alternativas
¿No puedes obtener una póliza de vida temporal o entera estándar? No estás solo, y existen opciones.
El seguro de vida grupal a través de tu empleador suele ser la vía más sencilla. La mayoría de las pólizas grupales patrocinadas por empleadores omiten el examen médico por completo, lo que las hace accesibles para personas con VIH. Hallett las llama “la mejor oportunidad para cualquiera con VIH” y recomienda aprovechar al máximo la cobertura grupal que ofrezca tu empleador—a menudo de una a tres veces tu salario anual.
El seguro de vida garantizado es otra opción de respaldo. Estas pólizas generalmente limitan la elegibilidad a personas de 45 años o más, y suelen tener un beneficio por fallecimiento (generalmente alrededor de $25,000 o menos). También hay un período de espera—los beneficios no se pagan durante los primeros dos años. Pero aquí está la solución: estas pólizas son “apilables”, lo que significa que puedes comprar varias de diferentes aseguradoras para ir acumulando gradualmente tu beneficio total por fallecimiento.
Lo que viene: innovaciones en el tratamiento y cambios legales
Dos desarrollos sugieren que podrían surgir más opciones para quienes buscan seguros con VIH. Primero, la FDA aprobó en enero un tratamiento mensual inyectable contra el VIH, que ofrece una alternativa real a las pastillas diarias de ART. Dado que las aseguradoras actualmente requieren años de adherencia comprobada a la medicación, una inyección mensual podría ayudar a más personas a calificar, facilitando la adherencia constante.
En segundo lugar, el cambio de política en California a partir de 2023 es importante—pero incompleto. El estado ahora prohíbe que las aseguradoras nieguen cobertura únicamente por el estado de VIH. Sin embargo, la ley no aborda la discriminación en los precios. Schoettes lo expresa claramente: “Aunque aplaudo la medida de ofrecer seguros de vida a las personas que viven con VIH, lo que realmente necesitamos es que llegue a un punto donde ya no sea discriminatorio en sus precios.”
La conversación avanza en la dirección correcta, pero la verdadera equidad en los seguros de vida para personas VIH positivas aún tiene mucho camino por recorrer.