La industria fotovoltaica enfrenta una crisis de costes sin precedentes. La conductividad eléctrica y térmica insuperable de la plata, símbolo del coeficiente α (alpha) que mide la eficiencia de transferencia de calor, la han hecho indispensable para la producción de células solares. Sin embargo, la trayectoria del precio del metal blanco cuenta una historia de advertencia: del 5% del coste de componentes en 2023 al 14% en septiembre de 2025, la plata se ha convertido en una carga ingobernable para los fabricantes que ya operan con márgenes muy ajustados.
Los números muestran un panorama desolador. En septiembre de 2025, la plata rondaba los US$42-46 por onza. Para enero de 2025, explotó hasta un pico histórico de US$93.77—duplicándose en solo cuatro meses y casi triplicándose respecto al año anterior. Para una industria basada en precios competitivos, tal volatilidad es insostenible.
La presión en la cadena de suministro y el dominio de China
China controla la narrativa en la fabricación solar, dominando más del 80% de la capacidad global de PV en polisilicio, obleas, células y módulos. Esta concentración significa que los fabricantes chinos enfrentan la mayor parte de los shocks en el precio de la plata. Al mismo tiempo, la demanda creciente de la electrónica y las carteras de inversión ha intensificado la competencia por suministros limitados.
Según analistas de mercado, este desequilibrio entre la demanda industrial y la oferta restringida ha llevado a los márgenes de los fabricantes de módulos al límite. ¿La solución? Cambios tecnológicos que reduzcan la dependencia de la plata.
La apuesta por el cobre: viabilidad técnica y compensaciones
Entra el cobre—el metal rojo que cuesta aproximadamente un 22,000% menos por onza troy que la plata. Los principales productores chinos de energía solar, incluyendo LONGi Green Energy (SHA:601012), JinkoSolar Holding (NYSE:JKS) y Shanghai Aiko Solar Energy (SHA:600732), ya han anunciado o comenzado a hacer la transición a células solares metallizadas con cobre.
El cobre ofrece ventajas convincentes: suministros abundantes, redes de abastecimiento diversificadas y costos significativamente menores. Sin embargo, presenta obstáculos técnicos. La conductividad del metal, aunque respetable, queda por detrás del rendimiento de la plata. Más críticamente, el cobre se oxida y degrada con el tiempo, lo que genera preocupaciones sobre la durabilidad a largo plazo en instalaciones expuestas a condiciones ambientales adversas.
El proceso de fabricación agrava estos desafíos. La tecnología TOPCon (tunnel oxide passivated contact), que actualmente domina el 70% del mercado solar, requiere temperaturas extremas de procesamiento que complican la integración del cobre. Por otro lado, las arquitecturas de células con contacto trasero (BC) resultan más amigables con el cobre, con requisitos térmicos menos exigentes.
La realidad del rendimiento: las células basadas en cobre están cerrando la brecha
Los datos recientes en campo desafían la suposición de que las células solares con cobre tienen un rendimiento inferior. Los diseños de nueva generación metallizados con cobre están alcanzando niveles de eficiencia cercanos a los módulos tradicionales con plata. Algunas instalaciones incluso han demostrado mejoras en resistencia mecánica y durabilidad del módulo—factores críticos para la fiabilidad a largo plazo.
Los módulos BC destacan especialmente en estudios comparativos. La evidencia en campo sugiere que la tecnología BC genera aproximadamente un 11% más de energía durante la vida útil del módulo en comparación con las equivalentes TOPCon—una ventaja sustancial que podría compensar cualquier compromiso de rendimiento por la sustitución de cobre.
La trayectoria del mercado: ¿Qué pasa con la demanda de plata?
El informe del Instituto de Plata de noviembre de 2025 proyectó una disminución del 2% en la demanda industrial de plata hasta 665 millones de onzas en 2025. Es notable que el consumo de plata en el sector solar cayó aproximadamente un 5% a pesar de las instalaciones fotovoltaicas récord a nivel mundial—un cambio revelador impulsado por la reducción en el consumo de plata por módulo.
Sin embargo, los mercados siguen siendo fluidos. Con el TOPCon previsto para dominar el 70% de la capacidad hasta 2026 y los costes de fabricación de las células BC que probablemente no alcancen la paridad con TOPCon hasta finales de la década, los observadores de la industria anticipan una fase de coexistencia entre 2028 y 2030. Esta ventana de transición prolongada significa que la demanda de plata se estabilizará en lugar de colapsar drásticamente—al menos en el corto plazo.
El cambio estructural en marcha representa algo más que una simple reducción de costes; señala cómo la presión competitiva y las restricciones en las materias primas están remodelando el diseño industrial a gran escala.
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Cuando la plata se vuelve inasequible: cómo los fabricantes de paneles solares apuestan por el cobre como una alternativa revolucionaria
La industria fotovoltaica enfrenta una crisis de costes sin precedentes. La conductividad eléctrica y térmica insuperable de la plata, símbolo del coeficiente α (alpha) que mide la eficiencia de transferencia de calor, la han hecho indispensable para la producción de células solares. Sin embargo, la trayectoria del precio del metal blanco cuenta una historia de advertencia: del 5% del coste de componentes en 2023 al 14% en septiembre de 2025, la plata se ha convertido en una carga ingobernable para los fabricantes que ya operan con márgenes muy ajustados.
Los números muestran un panorama desolador. En septiembre de 2025, la plata rondaba los US$42-46 por onza. Para enero de 2025, explotó hasta un pico histórico de US$93.77—duplicándose en solo cuatro meses y casi triplicándose respecto al año anterior. Para una industria basada en precios competitivos, tal volatilidad es insostenible.
La presión en la cadena de suministro y el dominio de China
China controla la narrativa en la fabricación solar, dominando más del 80% de la capacidad global de PV en polisilicio, obleas, células y módulos. Esta concentración significa que los fabricantes chinos enfrentan la mayor parte de los shocks en el precio de la plata. Al mismo tiempo, la demanda creciente de la electrónica y las carteras de inversión ha intensificado la competencia por suministros limitados.
Según analistas de mercado, este desequilibrio entre la demanda industrial y la oferta restringida ha llevado a los márgenes de los fabricantes de módulos al límite. ¿La solución? Cambios tecnológicos que reduzcan la dependencia de la plata.
La apuesta por el cobre: viabilidad técnica y compensaciones
Entra el cobre—el metal rojo que cuesta aproximadamente un 22,000% menos por onza troy que la plata. Los principales productores chinos de energía solar, incluyendo LONGi Green Energy (SHA:601012), JinkoSolar Holding (NYSE:JKS) y Shanghai Aiko Solar Energy (SHA:600732), ya han anunciado o comenzado a hacer la transición a células solares metallizadas con cobre.
El cobre ofrece ventajas convincentes: suministros abundantes, redes de abastecimiento diversificadas y costos significativamente menores. Sin embargo, presenta obstáculos técnicos. La conductividad del metal, aunque respetable, queda por detrás del rendimiento de la plata. Más críticamente, el cobre se oxida y degrada con el tiempo, lo que genera preocupaciones sobre la durabilidad a largo plazo en instalaciones expuestas a condiciones ambientales adversas.
El proceso de fabricación agrava estos desafíos. La tecnología TOPCon (tunnel oxide passivated contact), que actualmente domina el 70% del mercado solar, requiere temperaturas extremas de procesamiento que complican la integración del cobre. Por otro lado, las arquitecturas de células con contacto trasero (BC) resultan más amigables con el cobre, con requisitos térmicos menos exigentes.
La realidad del rendimiento: las células basadas en cobre están cerrando la brecha
Los datos recientes en campo desafían la suposición de que las células solares con cobre tienen un rendimiento inferior. Los diseños de nueva generación metallizados con cobre están alcanzando niveles de eficiencia cercanos a los módulos tradicionales con plata. Algunas instalaciones incluso han demostrado mejoras en resistencia mecánica y durabilidad del módulo—factores críticos para la fiabilidad a largo plazo.
Los módulos BC destacan especialmente en estudios comparativos. La evidencia en campo sugiere que la tecnología BC genera aproximadamente un 11% más de energía durante la vida útil del módulo en comparación con las equivalentes TOPCon—una ventaja sustancial que podría compensar cualquier compromiso de rendimiento por la sustitución de cobre.
La trayectoria del mercado: ¿Qué pasa con la demanda de plata?
El informe del Instituto de Plata de noviembre de 2025 proyectó una disminución del 2% en la demanda industrial de plata hasta 665 millones de onzas en 2025. Es notable que el consumo de plata en el sector solar cayó aproximadamente un 5% a pesar de las instalaciones fotovoltaicas récord a nivel mundial—un cambio revelador impulsado por la reducción en el consumo de plata por módulo.
Sin embargo, los mercados siguen siendo fluidos. Con el TOPCon previsto para dominar el 70% de la capacidad hasta 2026 y los costes de fabricación de las células BC que probablemente no alcancen la paridad con TOPCon hasta finales de la década, los observadores de la industria anticipan una fase de coexistencia entre 2028 y 2030. Esta ventana de transición prolongada significa que la demanda de plata se estabilizará en lugar de colapsar drásticamente—al menos en el corto plazo.
El cambio estructural en marcha representa algo más que una simple reducción de costes; señala cómo la presión competitiva y las restricciones en las materias primas están remodelando el diseño industrial a gran escala.