#地缘政治风险 Al ver esta escena en Venezuela, mi mente volvió a los momentos de aquellos años. 2008, 2011, 2015… Cada gran movimiento geopolítico hizo que el mercado cayera en pánico, en esos tiempos todos apostábamos a quién podría sobrevivir hasta el próximo ciclo.
Pero esta vez es diferente. Bitcoin se mantiene firme cerca de 90,000 dólares, tras una breve caída se recupera rápidamente — esta reacción merece una reflexión profunda. Hay que saber que, en un entorno de altas tasas de interés y tensiones globales, los activos de riesgo suelen ser golpeados implacablemente. Pero no fue así.
La historia nos muestra que los impactos geopolíticos se dividen en dos tipos: uno que el mercado puede valorar de inmediato, y otro que cambia silenciosamente toda la estructura de preferencia por el riesgo. La evaluación de Reuters probablemente no esté equivocada — el petróleo y los activos latinoamericanos sufrirán impactos, pero el daño directo al sistema financiero global será limitado. Sin embargo, la verdadera fuerza destructiva suele estar oculta en los sutiles cambios en el ánimo de los inversores y en los flujos de capital, cosas que no se ven a corto plazo.
Me recuerda a la línea roja en Siria en 2013, cuando el mercado tampoco colapsó, pero desde entonces la lógica de valoración de los activos de riesgo cambió silenciosamente. ¿Será esta vez igual? — un impacto que parece limitado, pero en realidad está redefiniendo la lógica a largo plazo de la asignación de activos.
La fortaleza del mercado de criptomonedas quizás indique precisamente que el mercado ya ha digerido anticipadamente este tipo de riesgos. O, en otras palabras, está aprendiendo a sobrevivir en la nueva normalidad geopolítica. La verdadera prueba será la reunión de la OPEP del domingo.
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#地缘政治风险 Al ver esta escena en Venezuela, mi mente volvió a los momentos de aquellos años. 2008, 2011, 2015… Cada gran movimiento geopolítico hizo que el mercado cayera en pánico, en esos tiempos todos apostábamos a quién podría sobrevivir hasta el próximo ciclo.
Pero esta vez es diferente. Bitcoin se mantiene firme cerca de 90,000 dólares, tras una breve caída se recupera rápidamente — esta reacción merece una reflexión profunda. Hay que saber que, en un entorno de altas tasas de interés y tensiones globales, los activos de riesgo suelen ser golpeados implacablemente. Pero no fue así.
La historia nos muestra que los impactos geopolíticos se dividen en dos tipos: uno que el mercado puede valorar de inmediato, y otro que cambia silenciosamente toda la estructura de preferencia por el riesgo. La evaluación de Reuters probablemente no esté equivocada — el petróleo y los activos latinoamericanos sufrirán impactos, pero el daño directo al sistema financiero global será limitado. Sin embargo, la verdadera fuerza destructiva suele estar oculta en los sutiles cambios en el ánimo de los inversores y en los flujos de capital, cosas que no se ven a corto plazo.
Me recuerda a la línea roja en Siria en 2013, cuando el mercado tampoco colapsó, pero desde entonces la lógica de valoración de los activos de riesgo cambió silenciosamente. ¿Será esta vez igual? — un impacto que parece limitado, pero en realidad está redefiniendo la lógica a largo plazo de la asignación de activos.
La fortaleza del mercado de criptomonedas quizás indique precisamente que el mercado ya ha digerido anticipadamente este tipo de riesgos. O, en otras palabras, está aprendiendo a sobrevivir en la nueva normalidad geopolítica. La verdadera prueba será la reunión de la OPEP del domingo.