#预测市场 Mirando la cadena de transacciones en Polymarket sobre el evento de Maduro, se me aparece en la mente un eco histórico familiar: en cada ciclo, el mercado repite la misma historia, solo que los participantes cambian de nombre.
Los últimos días de 2025, esa "demora por clima" me recordó la burbuja de ICO de 2017. En aquel entonces era igual: quienes tenían ventaja informativa apostaban con precisión en probabilidades extremas, mientras que los participantes comunes eran aplastados por la diferencia de tiempo y conocimiento. La diferencia es que entonces se predice el precio de la moneda, ahora se predicen los resultados geopolíticos. La esencia no cambia: la asimetría de información siempre será el mayor asesino del mercado.
Lo más irónico es la cuenta Chiwawas. El 26 de diciembre invirtió casi 40,000 dólares en una apuesta a que perdería el poder en ese año, y justo cuando tenía en mano 750,000 dólares, todo se esfumó por una tormenta en el Caribe. Luego ajustó sus expectativas y volvió a apostar en las 3 horas previas a la madrugada del 3 de enero. He visto muchas veces esta montaña rusa mental: desde una confianza absoluta en la información que posee, hasta la impotencia ante fuerzas fuera de control, y finalmente, la lucha desesperada. Esa es la mentalidad más peligrosa en los ciclos de trading.
Ahora, los congresistas en EE. UU. quieren legislar para prohibir que los funcionarios federales usen información no pública para hacer trading en mercados predictivos. Parece regulación, pero me preocupa más: ¿cuánto puede cerrar esto en términos de vulnerabilidades? El año pasado, experimenté una actualización en el control de riesgos de una plataforma, y ¿qué pasó? Los arbitrajistas simplemente cambiaron de cripto y de par de trading. La sed humana por la ventaja informativa siempre será más rápida que las reglas regulatorias.
La verdadera advertencia no está en la ley en sí, sino en que este evento ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de los mercados predictivos como una clase emergente de activos. Desde las predicciones de las elecciones de 2020 hasta las apuestas geopolíticas actuales, cada vez se confirma la misma verdad: cuando el mercado se convierte en una herramienta para monetizar información, empieza a autodestruirse. El fin de algunos ciclos ya está escrito en los precios.
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#预测市场 Mirando la cadena de transacciones en Polymarket sobre el evento de Maduro, se me aparece en la mente un eco histórico familiar: en cada ciclo, el mercado repite la misma historia, solo que los participantes cambian de nombre.
Los últimos días de 2025, esa "demora por clima" me recordó la burbuja de ICO de 2017. En aquel entonces era igual: quienes tenían ventaja informativa apostaban con precisión en probabilidades extremas, mientras que los participantes comunes eran aplastados por la diferencia de tiempo y conocimiento. La diferencia es que entonces se predice el precio de la moneda, ahora se predicen los resultados geopolíticos. La esencia no cambia: la asimetría de información siempre será el mayor asesino del mercado.
Lo más irónico es la cuenta Chiwawas. El 26 de diciembre invirtió casi 40,000 dólares en una apuesta a que perdería el poder en ese año, y justo cuando tenía en mano 750,000 dólares, todo se esfumó por una tormenta en el Caribe. Luego ajustó sus expectativas y volvió a apostar en las 3 horas previas a la madrugada del 3 de enero. He visto muchas veces esta montaña rusa mental: desde una confianza absoluta en la información que posee, hasta la impotencia ante fuerzas fuera de control, y finalmente, la lucha desesperada. Esa es la mentalidad más peligrosa en los ciclos de trading.
Ahora, los congresistas en EE. UU. quieren legislar para prohibir que los funcionarios federales usen información no pública para hacer trading en mercados predictivos. Parece regulación, pero me preocupa más: ¿cuánto puede cerrar esto en términos de vulnerabilidades? El año pasado, experimenté una actualización en el control de riesgos de una plataforma, y ¿qué pasó? Los arbitrajistas simplemente cambiaron de cripto y de par de trading. La sed humana por la ventaja informativa siempre será más rápida que las reglas regulatorias.
La verdadera advertencia no está en la ley en sí, sino en que este evento ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de los mercados predictivos como una clase emergente de activos. Desde las predicciones de las elecciones de 2020 hasta las apuestas geopolíticas actuales, cada vez se confirma la misma verdad: cuando el mercado se convierte en una herramienta para monetizar información, empieza a autodestruirse. El fin de algunos ciclos ya está escrito en los precios.