Los mercados energéticos reaccionan a las tensiones cambiantes con Irán y a los datos de inventario; los precios del petróleo caen por múltiples vientos en contra
Los futuros de petróleo crudo experimentaron un retroceso sustancial el jueves, con el crudo WTI de febrero cerrando en -2.83 puntos (-4.56%), mientras que la gasolina RBOB de febrero cayó -0.0466 puntos (-2.55%). La caída pronunciada reflejó una confluencia de factores bajistas, incluyendo la reducción de las tensiones geopolíticas en torno a Irán, un índice del dólar estadounidense que se fortaleció y alcanzó su nivel más alto en 6 semanas, y presiones derivadas del informe semanal de inventarios de crudo de la EIA, que señalaba un aumento en las reservas tanto de crudo como de gasolina.
Desescalada geopolítica socava el soporte energético
El principal catalizador de la venta del jueves se centró en la reducción de riesgos de escalada militar en Oriente Medio. Después de que el presidente Trump indicara una posible pausa en la acción militar de EE. UU. contra Irán, tras las garantías de Teherán de que cesarían las ejecuciones de manifestantes, los participantes del mercado reevaluaron la probabilidad de interrupciones en el suministro provenientes del cuarto mayor productor de la OPEP. Este cambio en el cálculo geopolítico erosionó la prima que había respaldado los precios del crudo en medio de disturbios más amplios en ciudades iraníes.
El papel de Irán como productor de crudo que supera los 3 millones de barriles por día lo hace estratégicamente importante para los mercados energéticos globales. La escalada de disturbios civiles en el país había generado preocupaciones previas sobre posibles pérdidas de producción. Sin embargo, con las señales de contención de Trump, los operadores comenzaron a liquidar posiciones largas que se habían construido como cobertura ante riesgos geopolíticos. Informes anteriores que indicaban que ciertos personal estadounidenses habían recibido instrucciones para evacuar la base aérea de Al Udeid en Qatar aumentaron estas preocupaciones, pero la distensión diplomática del jueves invirtió esa dinámica.
La fortaleza del dólar y las presiones de inventario aceleran el descenso
El aumento del índice del dólar a su nivel más alto en seis semanas ejerció una presión adicional a la baja sobre las commodities energéticas. Un dólar más fuerte generalmente reduce la demanda de activos denominados en dólares, como el crudo, ya que los compradores internacionales enfrentan costos de adquisición más altos. Al mismo tiempo, el informe de inventarios de crudo de la EIA del miércoles reveló desarrollos que pesaron en el sentimiento del mercado. El informe documentó un aumento en las reservas de crudo y gasolina, con métricas específicas que mostraron que las reservas de crudo en EE. UU. estaban un 3.4% por debajo de su media estacional de 5 años, mientras que las existencias de gasolina subieron un 3.4% por encima de la norma estacional. Los inventarios de destilados se situaron un 4.1% por debajo de los promedios históricos.
La producción de crudo en EE. UU. en la semana que terminó el 9 de enero cayó un 0.4% semana tras semana, hasta 13.753 millones de barriles por día, manteniéndose justo por debajo del récord de 13.862 millones de bpd alcanzado en noviembre. La modesta caída en la producción coincidió con una reducción en las plataformas petroleras activas en EE. UU., que bajaron en tres unidades hasta 409 a partir del 9 de enero, un nivel solo ligeramente por encima del mínimo de 4.25 años de 406 plataformas registrado en diciembre.
Señales mixtas de la dinámica de oferta
Las interrupciones en el suministro en otras regiones ofrecieron cierto contrapeso a las presiones a la baja. Los ataques con drones dirigidos a petroleros cerca del terminal del Consorcio del Oleoducto del Caspio en la costa del Mar Negro de Rusia han reducido las cargas de crudo en la instalación en aproximadamente un 50%, disminuyendo los envíos a unas 900,000 barriles por día. Además, las operaciones con drones y misiles ucranianos han atacado al menos 28 refinerías rusas en los últimos cuatro meses, limitando la capacidad de exportación de crudo de Moscú. Desde que terminó noviembre, al menos seis petroleros rusos en el Mar Báltico han sufrido daños por ataques ucranianos.
Las dinámicas de almacenamiento también mostraron un panorama matizado. Datos de Vortexa del lunes indicaron que las reservas de petroleros de crudo estacionarios—aquellos amarrados durante al menos siete días—disminuyeron un 0.3% semana tras semana hasta 120.9 millones de barriles durante la semana del 9 de enero, sugiriendo una absorción modesta de suministros en canales comerciales.
La demanda en Asia ofrece soporte limitado
La demanda de crudo en China ofreció un soporte modesto a los precios mientras Pekín reconstruye sus reservas estratégicas. Las estadísticas de Kpler proyectan que las importaciones de crudo chinas en diciembre aumentarán un 10% mes a mes, alcanzando un récord de 12.2 millones de barriles por día. Esta absorción de demanda ha ayudado a mitigar algo del impulso a la baja que de otro modo habría presionado aún más los precios.
La pausa en la producción de la OPEP+ no logra impulsar el mercado
La OPEP+ reafirmó el 3 de enero su compromiso de pausar los aumentos de producción durante el primer trimestre de 2026, una decisión diseñada para gestionar un posible superávit global de petróleo. El cartel había anunciado previamente un aumento de 137,000 barriles por día en diciembre, con una contención planificada para principios de 2026. La producción de crudo de diciembre de la OPEP aumentó modestamente en 40,000 bpd hasta 29.03 millones de bpd. Sin embargo, estas medidas de gestión de la producción no fueron suficientes para sostener los precios el jueves, eclipsadas por la combinación de la reducción de tensiones con Irán y las señales mixtas del informe de inventarios.
La OPEP+ continúa sus esfuerzos por restablecer los 2.2 millones de barriles por día de recortes de producción implementados a principios de 2024, con aproximadamente 1.2 millones de bpd aún por recuperar. La Agencia Internacional de Energía pronosticó un superávit global de petróleo de 4.0 millones de bpd para 2026, con proyecciones ajustadas a 3.815 millones de bpd en su evaluación más reciente, reflejando expectativas de condiciones de sobreoferta sostenidas que limitan el potencial de apreciación de los precios.
Las previsiones de demanda y la perspectiva de producción moderan el optimismo
El martes, la EIA ajustó al alza su estimación de producción de crudo en EE. UU. para 2026 a 13.59 millones de bpd desde la proyección del mes anterior de 13.53 millones de bpd, mientras que redujo su previsión de consumo energético en EE. UU. para 2026 a 95.37 cuatrillones de BTU desde 95.68 cuatrillones de BTU. Estos ajustes subrayan los desafíos estructurales que enfrentan los mercados energéticos, con una capacidad de producción en aumento chocando contra expectativas de crecimiento de la demanda moderadas. La dinámica del informe de inventarios, combinada con los parámetros de pronóstico revisados, refuerza las presiones bajistas que actualmente limitan el impulso alcista del crudo.
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Los mercados energéticos reaccionan a las tensiones cambiantes con Irán y a los datos de inventario; los precios del petróleo caen por múltiples vientos en contra
Los futuros de petróleo crudo experimentaron un retroceso sustancial el jueves, con el crudo WTI de febrero cerrando en -2.83 puntos (-4.56%), mientras que la gasolina RBOB de febrero cayó -0.0466 puntos (-2.55%). La caída pronunciada reflejó una confluencia de factores bajistas, incluyendo la reducción de las tensiones geopolíticas en torno a Irán, un índice del dólar estadounidense que se fortaleció y alcanzó su nivel más alto en 6 semanas, y presiones derivadas del informe semanal de inventarios de crudo de la EIA, que señalaba un aumento en las reservas tanto de crudo como de gasolina.
Desescalada geopolítica socava el soporte energético
El principal catalizador de la venta del jueves se centró en la reducción de riesgos de escalada militar en Oriente Medio. Después de que el presidente Trump indicara una posible pausa en la acción militar de EE. UU. contra Irán, tras las garantías de Teherán de que cesarían las ejecuciones de manifestantes, los participantes del mercado reevaluaron la probabilidad de interrupciones en el suministro provenientes del cuarto mayor productor de la OPEP. Este cambio en el cálculo geopolítico erosionó la prima que había respaldado los precios del crudo en medio de disturbios más amplios en ciudades iraníes.
El papel de Irán como productor de crudo que supera los 3 millones de barriles por día lo hace estratégicamente importante para los mercados energéticos globales. La escalada de disturbios civiles en el país había generado preocupaciones previas sobre posibles pérdidas de producción. Sin embargo, con las señales de contención de Trump, los operadores comenzaron a liquidar posiciones largas que se habían construido como cobertura ante riesgos geopolíticos. Informes anteriores que indicaban que ciertos personal estadounidenses habían recibido instrucciones para evacuar la base aérea de Al Udeid en Qatar aumentaron estas preocupaciones, pero la distensión diplomática del jueves invirtió esa dinámica.
La fortaleza del dólar y las presiones de inventario aceleran el descenso
El aumento del índice del dólar a su nivel más alto en seis semanas ejerció una presión adicional a la baja sobre las commodities energéticas. Un dólar más fuerte generalmente reduce la demanda de activos denominados en dólares, como el crudo, ya que los compradores internacionales enfrentan costos de adquisición más altos. Al mismo tiempo, el informe de inventarios de crudo de la EIA del miércoles reveló desarrollos que pesaron en el sentimiento del mercado. El informe documentó un aumento en las reservas de crudo y gasolina, con métricas específicas que mostraron que las reservas de crudo en EE. UU. estaban un 3.4% por debajo de su media estacional de 5 años, mientras que las existencias de gasolina subieron un 3.4% por encima de la norma estacional. Los inventarios de destilados se situaron un 4.1% por debajo de los promedios históricos.
La producción de crudo en EE. UU. en la semana que terminó el 9 de enero cayó un 0.4% semana tras semana, hasta 13.753 millones de barriles por día, manteniéndose justo por debajo del récord de 13.862 millones de bpd alcanzado en noviembre. La modesta caída en la producción coincidió con una reducción en las plataformas petroleras activas en EE. UU., que bajaron en tres unidades hasta 409 a partir del 9 de enero, un nivel solo ligeramente por encima del mínimo de 4.25 años de 406 plataformas registrado en diciembre.
Señales mixtas de la dinámica de oferta
Las interrupciones en el suministro en otras regiones ofrecieron cierto contrapeso a las presiones a la baja. Los ataques con drones dirigidos a petroleros cerca del terminal del Consorcio del Oleoducto del Caspio en la costa del Mar Negro de Rusia han reducido las cargas de crudo en la instalación en aproximadamente un 50%, disminuyendo los envíos a unas 900,000 barriles por día. Además, las operaciones con drones y misiles ucranianos han atacado al menos 28 refinerías rusas en los últimos cuatro meses, limitando la capacidad de exportación de crudo de Moscú. Desde que terminó noviembre, al menos seis petroleros rusos en el Mar Báltico han sufrido daños por ataques ucranianos.
Las dinámicas de almacenamiento también mostraron un panorama matizado. Datos de Vortexa del lunes indicaron que las reservas de petroleros de crudo estacionarios—aquellos amarrados durante al menos siete días—disminuyeron un 0.3% semana tras semana hasta 120.9 millones de barriles durante la semana del 9 de enero, sugiriendo una absorción modesta de suministros en canales comerciales.
La demanda en Asia ofrece soporte limitado
La demanda de crudo en China ofreció un soporte modesto a los precios mientras Pekín reconstruye sus reservas estratégicas. Las estadísticas de Kpler proyectan que las importaciones de crudo chinas en diciembre aumentarán un 10% mes a mes, alcanzando un récord de 12.2 millones de barriles por día. Esta absorción de demanda ha ayudado a mitigar algo del impulso a la baja que de otro modo habría presionado aún más los precios.
La pausa en la producción de la OPEP+ no logra impulsar el mercado
La OPEP+ reafirmó el 3 de enero su compromiso de pausar los aumentos de producción durante el primer trimestre de 2026, una decisión diseñada para gestionar un posible superávit global de petróleo. El cartel había anunciado previamente un aumento de 137,000 barriles por día en diciembre, con una contención planificada para principios de 2026. La producción de crudo de diciembre de la OPEP aumentó modestamente en 40,000 bpd hasta 29.03 millones de bpd. Sin embargo, estas medidas de gestión de la producción no fueron suficientes para sostener los precios el jueves, eclipsadas por la combinación de la reducción de tensiones con Irán y las señales mixtas del informe de inventarios.
La OPEP+ continúa sus esfuerzos por restablecer los 2.2 millones de barriles por día de recortes de producción implementados a principios de 2024, con aproximadamente 1.2 millones de bpd aún por recuperar. La Agencia Internacional de Energía pronosticó un superávit global de petróleo de 4.0 millones de bpd para 2026, con proyecciones ajustadas a 3.815 millones de bpd en su evaluación más reciente, reflejando expectativas de condiciones de sobreoferta sostenidas que limitan el potencial de apreciación de los precios.
Las previsiones de demanda y la perspectiva de producción moderan el optimismo
El martes, la EIA ajustó al alza su estimación de producción de crudo en EE. UU. para 2026 a 13.59 millones de bpd desde la proyección del mes anterior de 13.53 millones de bpd, mientras que redujo su previsión de consumo energético en EE. UU. para 2026 a 95.37 cuatrillones de BTU desde 95.68 cuatrillones de BTU. Estos ajustes subrayan los desafíos estructurales que enfrentan los mercados energéticos, con una capacidad de producción en aumento chocando contra expectativas de crecimiento de la demanda moderadas. La dinámica del informe de inventarios, combinada con los parámetros de pronóstico revisados, refuerza las presiones bajistas que actualmente limitan el impulso alcista del crudo.