Las ocho cosas principales en la mediana edad, ¿las tienes ya?
1. Relaciones con calidez Al dormir por la noche, alguien te cubre con la manta, alguien continúa la conversación, incluso en silencio no hay incomodidad. Este acompañamiento sólido es más valioso que cualquier palabra dulce. 2. Deseos con moderación Todo lo que necesitas está, lo que no, no lo deseas. Saber detenerse a tiempo permite que las cosas fluyan lentamente pero de manera constante. 3. Bondad con límites Puedes ayudar a los demás, pero no debes sacrificarte a ti mismo. Ser blando de corazón es una virtud, pero tener límites es sabiduría. 4. Actitud flexible Las buenas noticias no te hacen volar, las malas no te derriban. Las personas que saben adaptarse y ser flexibles, viven más tiempo. 5. Soledad nutritiva No temes estar solo, al contrario, disfrutas de esa tranquilidad. Tu yo en la soledad es más auténtico y cómodo. 6. Libertad de elección Puedes decidir no hacer lo que no quieres, no ver a quien no deseas. Esa confianza no tiene precio. 7. Sueño de calidad Al acostarte, puedes dormirte, y al despertar, te sientes lleno de energía. Solo después de los 40, uno comprende que dormir bien es una bendición. 8. Buena voluntad con eco La bondad que muestras a los demás será recordada; el cariño que entregas será valorado. Este tipo de interacción vale la pena. En definitiva, en la vida después de la mediana edad, no se trata de lo que tienes, sino de lo que te falta — falta de ansiedad, falta de injusticias, falta de arrepentimientos. Este estado es la verdadera configuración máxima.
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Las ocho cosas principales en la mediana edad, ¿las tienes ya?
1. Relaciones con calidez
Al dormir por la noche, alguien te cubre con la manta, alguien continúa la conversación, incluso en silencio no hay incomodidad.
Este acompañamiento sólido es más valioso que cualquier palabra dulce.
2. Deseos con moderación
Todo lo que necesitas está, lo que no, no lo deseas.
Saber detenerse a tiempo permite que las cosas fluyan lentamente pero de manera constante.
3. Bondad con límites
Puedes ayudar a los demás, pero no debes sacrificarte a ti mismo.
Ser blando de corazón es una virtud, pero tener límites es sabiduría.
4. Actitud flexible
Las buenas noticias no te hacen volar, las malas no te derriban.
Las personas que saben adaptarse y ser flexibles, viven más tiempo.
5. Soledad nutritiva
No temes estar solo, al contrario, disfrutas de esa tranquilidad.
Tu yo en la soledad es más auténtico y cómodo.
6. Libertad de elección
Puedes decidir no hacer lo que no quieres, no ver a quien no deseas.
Esa confianza no tiene precio.
7. Sueño de calidad
Al acostarte, puedes dormirte, y al despertar, te sientes lleno de energía.
Solo después de los 40, uno comprende que dormir bien es una bendición.
8. Buena voluntad con eco
La bondad que muestras a los demás será recordada;
el cariño que entregas será valorado.
Este tipo de interacción vale la pena.
En definitiva, en la vida después de la mediana edad, no se trata de lo que tienes, sino de lo que te falta —
falta de ansiedad, falta de injusticias, falta de arrepentimientos.
Este estado es la verdadera configuración máxima.