Para determinar si una familia tiene una sensación de relajación, se puede observar la reacción de los niños en conflictos emocionales, que generalmente se dividen en tres estados: Uno, liberación emocional: cuando los padres pierden el control emocional y no pueden evitar gritarle a su hijo, el niño llorará, ya sea por sentirse injustamente tratado, triste o asustado, al menos eso indica que todavía puede expresar sus sentimientos a través de las emociones. Esto significa que el ambiente familiar no está completamente cerrado, y las emociones todavía están permitidas a fluir. Dos, seguridad en la relación: si después de llorar, el niño todavía se atreve a refutar o contradecir, ya sea para defenderse o para expresar sus sentimientos, incluso si claramente tiene la culpa, esto suele indicar que tiene una sensación básica de seguridad y poder de expresión en casa, sabe que expresar sus sentimientos no destruirá completamente la relación, y que en general la familia es relativamente relajada. Tres, represión emocional: cuando ocurre un conflicto, si el niño mantiene un silencio prolongado, sin llorar, sin refutar ni explicar, generalmente indica que percibe un ambiente familiar tenso o opresivo. En este tipo de entorno, el niño tiende a reprimir sus emociones en lugar de expresarlas. Por lo tanto, una familia relajada no significa que no haya conflictos, sino que en los conflictos, los niños todavía se atreven a liberar sus emociones y a hablar.
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Para determinar si una familia tiene una sensación de relajación, se puede observar la reacción de los niños en conflictos emocionales, que generalmente se dividen en tres estados: Uno, liberación emocional: cuando los padres pierden el control emocional y no pueden evitar gritarle a su hijo, el niño llorará, ya sea por sentirse injustamente tratado, triste o asustado, al menos eso indica que todavía puede expresar sus sentimientos a través de las emociones. Esto significa que el ambiente familiar no está completamente cerrado, y las emociones todavía están permitidas a fluir. Dos, seguridad en la relación: si después de llorar, el niño todavía se atreve a refutar o contradecir, ya sea para defenderse o para expresar sus sentimientos, incluso si claramente tiene la culpa, esto suele indicar que tiene una sensación básica de seguridad y poder de expresión en casa, sabe que expresar sus sentimientos no destruirá completamente la relación, y que en general la familia es relativamente relajada. Tres, represión emocional: cuando ocurre un conflicto, si el niño mantiene un silencio prolongado, sin llorar, sin refutar ni explicar, generalmente indica que percibe un ambiente familiar tenso o opresivo. En este tipo de entorno, el niño tiende a reprimir sus emociones en lugar de expresarlas. Por lo tanto, una familia relajada no significa que no haya conflictos, sino que en los conflictos, los niños todavía se atreven a liberar sus emociones y a hablar.