El mercado de metales preciosos sufrió una gran caída ayer (“Lunes negro”), cuya causa inmediata fue la noticia de que “Wosh fue nominado para un puesto importante en la Reserva Federal”. Él aboga por reducir el balance para apretar la liquidez, lo que generó preocupaciones en el mercado sobre una posible disminución de la liquidez en dólares, haciendo que el índice del dólar se fortaleciera rápidamente, lo que llevó a una menor atracción del oro y la plata denominados en dólares, desencadenando ventas.
Otra causa directa fue el endurecimiento de las reglas de negociación: la Bolsa de Futuros de Chicago aumentó el margen de garantía para los futuros de oro y plata, lo que requiere que los inversores tengan más fondos para mantener sus posiciones, obligando a algunos traders apalancados a cerrar sus posiciones, lo que agravó la presión a la baja. Pero detrás de la gran caída hay riesgos estructurales más profundos: el precio del oro había subido demasiado rápido previamente, con una gran concentración de fondos apalancados, y la estructura del mercado era frágil. Tras la noticia, la negociación algorítmica y los mecanismos de derivados amplificaron las ventas, formando un “pisoteo de los alcistas”. A largo plazo, la lógica fundamental que impulsa el precio del oro —el riesgo de crédito del dólar y la reconfiguración del orden global— no ha cambiado, por lo que tras la caída abrupta, los metales preciosos podrían entrar en una fase de consolidación en niveles altos. Después del impacto emocional a corto plazo, la lógica a medio y largo plazo seguirá ejerciendo su influencia gradualmente. En resumen: catalizador de la noticia + presión de las reglas + fragilidad estructural = caída significativa a corto plazo; la lógica a largo plazo no ha cambiado, y la consolidación podría continuar$XAU $XAG
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El mercado de metales preciosos sufrió una gran caída ayer (“Lunes negro”), cuya causa inmediata fue la noticia de que “Wosh fue nominado para un puesto importante en la Reserva Federal”. Él aboga por reducir el balance para apretar la liquidez, lo que generó preocupaciones en el mercado sobre una posible disminución de la liquidez en dólares, haciendo que el índice del dólar se fortaleciera rápidamente, lo que llevó a una menor atracción del oro y la plata denominados en dólares, desencadenando ventas.
Otra causa directa fue el endurecimiento de las reglas de negociación: la Bolsa de Futuros de Chicago aumentó el margen de garantía para los futuros de oro y plata, lo que requiere que los inversores tengan más fondos para mantener sus posiciones, obligando a algunos traders apalancados a cerrar sus posiciones, lo que agravó la presión a la baja.
Pero detrás de la gran caída hay riesgos estructurales más profundos: el precio del oro había subido demasiado rápido previamente, con una gran concentración de fondos apalancados, y la estructura del mercado era frágil. Tras la noticia, la negociación algorítmica y los mecanismos de derivados amplificaron las ventas, formando un “pisoteo de los alcistas”.
A largo plazo, la lógica fundamental que impulsa el precio del oro —el riesgo de crédito del dólar y la reconfiguración del orden global— no ha cambiado, por lo que tras la caída abrupta, los metales preciosos podrían entrar en una fase de consolidación en niveles altos. Después del impacto emocional a corto plazo, la lógica a medio y largo plazo seguirá ejerciendo su influencia gradualmente.
En resumen: catalizador de la noticia + presión de las reglas + fragilidad estructural = caída significativa a corto plazo; la lógica a largo plazo no ha cambiado, y la consolidación podría continuar$XAU $XAG