Jensen Huang y el dilema de Nvidia: ¿puede la revolución de la IA mantener su momentum tras el CES 2026?

La incertidumbre domina el análisis de Wall Street sobre el futuro de Nvidia

La presentación de Jensen Huang en el CES 2026 ha generado una grieta considerable entre los inversores. El CEO de Nvidia (NVDA) mostró una estrategia ambiciosa con la introducción de la plataforma Vera Rubin —seis chips revolucionarios listos para producción masiva este año—, pero las proyecciones de Wall Street sobre si el gigante de semiconductores puede sostener su crecimiento exponencial permanecen profundamente divididas.

¿Burbuja especulativa o economía real de la IA?

Dan Ives, analista de Wedbush, rechaza categóricamente la noción de una burbuja tecnológica. Su argumento es contundente: los inversores que descartan la IA como exageración están ignorando un dato fundamental. “Las cantidades de capital que están fluyendo hacia este sector alcanzan cifras de billones de dólares”, señaló Ives durante su análisis para Yahoo Finance.

Lo interesante es que, mientras Jensen Huang enfatiza los avances en aplicaciones físicas de la IA —robótica autónoma, vehículos sin conductor, computación de borde— los analistas financieros mantienen la lupa en la verdadera máquina de ganancias: los centros de datos y su rentabilidad sostenida.

Perspectivas opuestas: optimismo extremo versus escepticismo prudente

El contraste de opiniones es notable. Ives proyecta que Nvidia podría alcanzar una capitalización de 6 billones de dólares, reflejando una confianza inquebrantable en la persistencia del ciclo alcista. Sin embargo, Gil Luria de DA Davidson presenta un contrapunto más reservado.

Luria argumenta que el desempeño espectacular reciente de Nvidia se funda en la demanda insaciable de GPUs especializadas en IA, pero cuestiona si esta trayectoria puede proseguir cuando el mercado de centros de datos inicie su fase de maduración. Según su análisis, el precio actual de las acciones de Nvidia ya incorpora un escenario donde el mercado de computación en centros de datos está aproximándose a su límite.

La transición que observa Luria es significativa: Jensen Huang ya está reorientando estrategias hacia territorios menos explorados —la integración de GPUs en automoción y sistemas robóticos—, pero el timing de estas expansiones sigue siendo una incógnita.

La presión competitiva se intensifica en el hardware de inteligencia artificial

La competencia no permanece inactiva. Un día después de que Jensen Huang presentara sus innovaciones, Lisa Su, CEO de AMD (AMD), sorprendió al mercado con el concepto de “yottaflop” —una unidad de medida computacional que parecía puramente teórica hasta ahora.

Aunque Nvidia mantiene la posición de liderazgo indiscutido en soluciones de IA, Ives sugiere que Wall Street está subestimando el rol emergente de AMD. “AMD está destinada a ser un protagonista clave en la siguiente fase de transformación de la IA”, comenta Ives, indicando que el mercado aún no ha ajustado las valoraciones de AMD en consecuencia.

Los constructores de infraestructura: protagonistas ocultos pero vulnerables

Luria identifica una dinámica menos evidente pero potencialmente más determinante: las empresas que edifican la infraestructura subyacente podrían ser más relevantes que los propios gigantes tecnológicos. Su análisis sobre CoreWeave (CRWV) es particularmente revelador —otorgó una mejora de rating, pero con reservas significativas.

Luria califica a CoreWeave y Oracle (ORCL) como actores secundarios cuyas estrategias de apalancamiento de deuda para expandir capacidades le parecen especulativas. Esta dinámica, sostiene, podría erosionar valor para los accionistas en escenarios de enfriamiento del mercado.

¿Catalista externo o corrección inminente?

Luria apunta a un potencial detonante que trasciende a los tres gigantes. Los rumores sobre planes de OpenAI para recaudar 100 mil millones de dólares —con una valoración estimada entre 750 y 830 mil millones para finales de marzo— podrían acelerar la inversión en infraestructura de IA a escala masiva.

Sin embargo, existe un matiz crítico: si OpenAI no logra cerrar esta financiación o si el entorno de capital se vuelve más restrictivo, la demanda pronosticada para los nuevos chips Vera Rubin de Nvidia podría quedar muy por debajo de las expectativas actuales del mercado. En ese escenario, Jensen Huang y la industria enfrentarían un reset significativo de valoraciones.

La conclusión implícita es que el futuro de Nvidia no depende únicamente de su innovación técnica, sino de dinámicas macroeconómicas y decisiones de inversión que escapan a su control directo.

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