La inteligencia artificial (AI) se enfrenta a una crisis energética a medida que la demanda de cálculo aumenta drásticamente, y podría pronto necesitar una fuente de energía equivalente a un reactor nuclear, según Greg Osuri, fundador de Akash Network. Él advierte que los centros de datos actualmente consumen cientos de megavatios de electricidad a partir de combustibles fósiles, lo que representa un riesgo de aumentar las facturas de electricidad de los hogares y de emitir millones de toneladas de gases de efecto invernadero cada año.
La solución, según Osuri, es descentralizada: en lugar de concentrar el poder en mega centros de datos, se puede distribuir el entrenamiento de la IA a través de una red de GPU más pequeñas, desde chips empresariales hasta tarjetas gráficas domésticas. Este enfoque recuerda los primeros días de Bitcoin, cuando los usuarios contribuían con su poder de procesamiento para recibir recompensas.
A pesar de los desafíos en tecnología y mecanismos de incentivo, Osuri cree que la IA descentralizada es el camino inevitable para reducir la presión energética y construir una economía de IA sostenible.