Reconocido estratega de Wall Street y cofundador de Fundstrat, Tom Lee, afirmó recientemente en CNBC que mantiene una visión muy optimista sobre las perspectivas del mercado para 2026 y que la economía macroeconómica podría estar en un punto de inflexión clave. Uno de los fundamentos principales de su juicio es el Índice de Gerentes de Compras (PMI) del sector manufacturero del ISM, considerado como un “termómetro” de la economía estadounidense.
Actualmente, el PMI del ISM ha estado por debajo de 50 durante más de tres años consecutivos, lo que indica que la manufactura en Estados Unidos se encuentra en una fase de contracción a largo plazo. El valor más reciente publicado es 47.9, todavía en la zona de debilidad. Pero lo que más preocupa al mercado es si el ISM podrá volver a superar en el futuro la línea de 50, considerada como la línea de frontera entre expansión y contracción. Para Tom Lee, una vez que el ISM vuelva a la zona de expansión, la estructura del mercado y las preferencias de los fondos podrían experimentar cambios significativos.
Cuando el índice ISM supera los 50, generalmente significa que el sector manufacturero está en fase de expansión, la confianza empresarial se recupera, el gasto de capital aumenta y la actividad económica en general mejora. En este entorno, los inversores tienden a reducir posiciones defensivas y aumentar la asignación en acciones, activos criptográficos y otros activos de riesgo. Tom Lee considera que Bitcoin es uno de los principales beneficiarios potenciales de este cambio macroeconómico.
Desde la experiencia histórica, existe una resonancia cíclica evidente entre el ISM y Bitcoin. Tras el impacto de la pandemia en 2020, el índice ISM se recuperó rápidamente y entró en fase de expansión, seguido por un gran aumento en Bitcoin entre 2020 y 2021, con una preferencia por el riesgo que se convirtió en la tendencia dominante del mercado. Tom Lee señala que el entorno actual presenta similitudes estructurales con aquel momento, incluyendo una liquidez global aún flexible, fondos institucionales buscando activos de alto rendimiento y una penetración general de las criptomonedas todavía baja, dejando espacio para un crecimiento a largo plazo.
Además, la participación a nivel institucional sigue profundizándose, con capitales a largo plazo entrando gradualmente en Bitcoin y en el mercado de criptomonedas, lo que hace que sean más sensibles a las mejoras macroeconómicas. A medida que los datos del ISM se convierten en uno de los indicadores clave para traders e inversores macro, cualquier señal de tendencia alcista podría considerarse como un “disparador” para una nueva ronda de mercado de activos de riesgo.
En general, la visión optimista de Tom Lee para 2026 no está impulsada por emociones, sino que se basa en datos macroeconómicos, ciclos históricos y lógica de liquidez. Si el ISM logra ingresar con éxito en la zona de expansión, podría convertirse en una variable clave para cambiar el panorama del mercado, y Bitcoin y otros activos de riesgo podrían volver a atraer fondos en un nuevo ciclo económico.
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