El 4 de marzo, el mercado bursátil de Dubái reabrió tras una pausa de dos días, pero fue vendido en la apertura, y el índice compuesto del Mercado Financiero de Dubái (DFM) cayó alrededor de un 4,6%, alcanzando unos 6.200 puntos en un momento dado. Para evitar ventas de pánico, la bolsa inició una medida temporal de "stop loss" del 5% para mitigar la rápida caída del precio. El descenso está estrechamente vinculado a las tensiones militares entre Estados Unidos, Israel e Irán, con inversores preocupados de que el conflicto pueda extenderse y afectar al transporte energético, especialmente al corredor petrolero en el Estrecho de Ormuz.
Otros mercados del Golfo en la región también están bajo presión, con el sentimiento de los inversores en Arabia Saudí, Catar y Omán volviéndose cauteloso. Este incidente pone de manifiesto las diferencias en cómo operan los mercados tradicionales respecto al mercado de criptomonedas: el mercado bursátil puede cerrar intercambios debido al riesgo, mientras que el mercado de criptomonedas opera las 24 horas sin suspensión de operaciones. Durante la caída del mercado bursátil, el precio de Bitcoin se mantuvo en torno a los 60.000 dólares, lo que indica que el activo digital sigue siendo líquido en tiempos de incertidumbre geopolítica.
Los inversores están siguiendo de cerca los acontecimientos, y cualquier nueva noticia de conflicto podría desencadenar la volatilidad del mercado. El mercado del petróleo sigue siendo una preocupación clave, y es probable que los precios de la energía fluctúen aún más debido a las tensiones. La reacción del mercado de Dubái como centro financiero regional también refleja la sensibilidad de los inversores globales ante la situación en Oriente Medio. La tendencia en los próximos días dependerá de futuros desarrollos geopolíticos, y tanto el mercado tradicional de valores como el mercado de activos digitales podrían verse afectados en cualquier momento.